sábado, abril 19, 2008

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa...

Hace diez años que te fuiste, Octavio; y todavía en ti seguimos respirando.

Elegía interrumpida

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
Al primer muerto nunca lo olvidamos,
aunque muera de rayo, tan aprisa
que no alcance la cama ni los óleos.
Oigo el bastón que duda en un peldaño,
el cuerpo que se afianza en un suspiro,
la puerta que se abre, el muerto que entra.
De una puerta a morir hay poco espacio
y apenas queda tiempo de sentarse,
alzar la cara, ver la hora
y enterarse: las ocho y cuarto.

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
La que murió noche tras noche
y era una larga despedida,
un tren que nunca parte, su agonía.
Codicia de la boca
al hilo de un suspiro suspendida,
ojos que no se cierran y hacen señas
y vagan de la lámpara a mis ojos,
fija mirada que se abraza a otra,
ajena, que se asfixia en el abrazo
y al fin se escapa y ve desde la orilla
cómo se hunde y pierde cuerpo el alma
y no encuentra unos ojos a que asirse…
¿Y me invitó a morir esa mirada?
Quizá morir con otro no es morirse.
Quizá morimos sólo porque nadie
quiere morirse con nosotros, nadie
quiere mirarnos a los ojos.

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
Al que se fue por unas horas
y nadie sabe en qué silencio entró.
De sobremesa, cada noche,
la pausa sin color que da al vacío
o la frase sin fin que cuelga a medias
del hilo de la araña del silencio
abren un corredor para el que vuelve:
suenan sus pasos, sube, se detiene…
Y alguien entre nosotros se levanta
y cierra bien la puerta.
Pero él, allá del otro lado, insiste.
Acecha en cada hueco, en los repliegues,
vaga entre los bostezos, las afueras.
Aunque cerremos las puertas él insiste.

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
Rostros perdidos en mi frente, rostros
sin ojos, ojos fijos, vaciados,
¿busco en ellos acaso mi secreto,
el dios de sangre que mi sangre mueve,
el dios de yelo, el dios que me devora?
Su silencio es espejo de mi vida,
en mi vida su muerte se prolonga:
soy el error final de sus errores.

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
El pensamiento disipado, el acto
disipado, los nombres esparcidos
(lagunas, zonas nulas, hoyos
que escarba terca la memoria),
la dispersión de los encuentros,
el yo, su guiño abstracto, compartido
siempre por otro (el mismo) yo, las iras,
el deseo y sus máscaras, la víbora
enterrada, las lentas erosiones,
la espera, el miedo, el acto
y su reverso: en mí se obstinan,
piden comer el pan, la fruta, el cuerpo,
beber el agua que les fue negada.
Pero no hay agua ya, todo está seco,
no sabe el pan, la fruta amarga,
amor domesticado, masticado,
en jaulas de barrotes invisibles
mono onanista y perra amaestrada,
lo que devoras te devora,
tu víctima también es tu verdugo.
Montón de días muertos, arrugados
periódicos, y noches descorchadas
y amaneceres, corbata, nudo corredizo:
“saluda al sol, araña, no seas rencorosa…”

Es un desierto circular el mundo,
el cielo está cerrado y el infierno vacío.

(Libertad bajo palabra, 1957)

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Murio uno de los mejores poetas que me gustan... pero nos quedan sus palabras

saludo.

Leon dijo...

Respirando y diciendo a través de el lo que por torpes no podemos, Octavio de los mejores como no, saludos Erat!

Babel dijo...

Hace ya años, cuando iba a audicionar para un cortometraje improvisé un monólogo sobre los muertos (mi abuelita acababa de fallecer) y me quedé con el papel.
Yo no conocía este poema de Paz en ese entonces, pero cuando lo leí por primera vez me recordó tanto el sentimiento que me hizo improvisar aquellas palabras en aquel día.
Entonces fué especial para mi este poema.

10 años! Y hoy te recordamos Octavio.

Angeek dijo...

¡Único!

Coro dijo...

Aquí lo tenemos...

Saludos

Miry dijo...

¡Hola!


Gracias por pasar y comentar tanto en youtube como en mi blog. Sinceramente, lo de youtube no lo esperaba, lo colgué por aburrimiento y no sabía si la gente lo vería o no; y sí, está colgado en el blog con el titulo del poema.

Me encantó este poema, nunca lo había leído...precioso.


Un saludo desde España!

Anónimo dijo...

Gracias por este fabuloso poema de Octavio. Gran blog éste, que he descubierto hoy. Un saludo, Erat, desde España.

Champy dijo...

Lamentable pero inolvidable.

Existimos porque alguien piensa en nosotros.... El siempre existirá.